Configurar el correo con Gmail
Antes de empezar
- Una cuenta de Gmail del negocio — no la personal del dueño. Más abajo explicamos por qué
- El teléfono a mano: Google pide confirmar la identidad para activar la verificación en dos pasos
- Acceso de administrador a tu panel de GestionaISP
Por qué el correo sale de tu cuenta y no de la nuestra
Cada ISP envía desde su propia cuenta. No es una limitación: es la forma correcta de hacerlo, por tres razones concretas.
Tu abonado recibe la factura de ti, no de una plataforma que no conoce. En la bandeja aparece el nombre de tu empresa, y si responde, te responde a ti.
Las respuestas te llegan. Un cliente que contesta «ya pagué, adjunto el comprobante» escribe a tu casilla, no a un buzón nuestro que nadie mira.
Tu reputación de envío es tuya. Esta es la importante. Si todos los ISPs enviaran desde el mismo remitente, uno solo con la lista de correos sucia bastaría para que las facturas de todos los demás empiecen a caer en spam. Separados, lo que haga uno no afecta a nadie más.
Y no te cuesta nada: una cuenta de Gmail gratuita alcanza para unos 500 correos al día, que cubre a la gran mayoría de los operadores.
Usa un Gmail del negocio, no el personal del dueño
Vale la pena crear una cuenta aparte, del tipo facturacion@tuempresa.com o tuempresa.facturas@gmail.com. Tres motivos:
- Las respuestas de tus abonados no se mezclan con el correo personal de nadie.
- Si mañana cambia quién administra la cobranza, se entrega la cuenta y listo — no hay que darle a otra persona el correo privado del dueño.
- Si esa cuenta llegara a tener un problema de envío, no arrastra al correo con el que manejas el resto de tu vida.
Paso 1 · Activar la verificación en dos pasos
Google no deja crear una contraseña de aplicación si la cuenta no tiene la verificación en dos pasos activada. Este paso es obligatorio y va primero.
Entra a tu cuenta de Google → Seguridad → Verificación en dos pasos, y actívala siguiendo lo que te pida. Te va a pedir confirmar un número de teléfono.
Paso 2 · Crear la contraseña de aplicación
Una contraseña de aplicación es una clave de 16 letras que Google genera para que un programa externo pueda enviar correo por vos, sin darle tu contraseña real. Si algún día querés cortarle el acceso a GestionaISP, la revocas desde tu cuenta y listo: tu clave de Gmail no cambia y nadie más se entera.
En tu cuenta de Google, buscá Contraseñas de aplicaciones dentro de Seguridad. Creá una nueva y ponele de nombre GestionaISP, para que después sepas cuál es.
Google te muestra la clave una sola vez, en cuatro bloques de cuatro letras. Copiala en ese momento. Si la perdés no pasa nada grave: se borra esa y se crea otra.
Pegar la contraseña normal de Gmail en vez de la de aplicación. El sistema te va a decir que el usuario o la clave son incorrectos, y como la clave sí es la de tu cuenta, uno la escribe de nuevo, con más cuidado, y vuelve a fallar. No es un error de tipeo: Gmail directamente no acepta la contraseña normal desde programas externos.
Paso 3 · Cargarla en GestionaISP
En tu panel, andá a Facturación → Correo y completá:
- Nombre del remitente — lo que va a ver tu abonado en la bandeja. Por ejemplo
Belcom Internet. - Correo remitente — la dirección de Gmail del negocio.
- Contraseña de aplicación — las 16 letras del paso anterior. Se pueden pegar con espacios o sin ellos.
- Correo de respuesta — opcional. Si lo dejás vacío, las respuestas van al correo remitente, que es lo habitual.
El servidor y el puerto se completan solos al escribir una dirección de Gmail: smtp.gmail.com y 587. Si usás otro proveedor —Outlook, Zoho, el correo de tu hosting— cargalos a mano; el puerto suele ser 587 con STARTTLS o 465 con SSL.
Guardá y prendé el interruptor Enviar facturas por correo.
Paso 4 · El correo de prueba
Tocá Enviar correo de prueba. Te lo manda a tu propia dirección, así podés ir a mirar si llegó sin depender de nadie.
Si llega, ya está: el correo quedó funcionando. Revisá también la carpeta de spam la primera vez.
Si falla, el sistema te dice qué pasó en castellano, no el código del servidor. Los casos que vas a ver:
- «Gmail rechazó el usuario o la clave» — casi siempre es la contraseña normal en vez de la de aplicación. Volvé al paso 2.
- «Esta cuenta exige contraseña de aplicación» — falta activar la verificación en dos pasos. Paso 1.
- «No existe ese servidor de correo» — el servidor está mal escrito. Para Gmail es exactamente
smtp.gmail.com. - «El servidor rechazó la conexión en ese puerto» — probá cambiando entre 587 y 465.
Es a propósito. Si el sistema empezara a mandar en automático con una cuenta que nunca conectó, el problema se descubriría el día de la facturación, con trescientas facturas sin salir y nadie mirando. Cuando la prueba llega bien, la casilla de envío automático se habilita sola.
El límite de 500 correos al día
Una cuenta de Gmail gratuita admite alrededor de 500 envíos diarios. En la sección Correo vas a ver el contador: cuántos van hoy, cuántos quedan y cuántos llevás en el mes.
Si tenés más abonados que eso, no se pierde nada: lo que exceda queda en cola y sale al día siguiente, en orden. Y si Google avisa que se alcanzó el límite, el sistema pausa el envío hasta el otro día en lugar de insistir — insistir no manda el correo y además le baja la reputación a tu cuenta.
Los envíos también van espaciados unos segundos entre uno y otro. Google no mira solo cuántos mandás sino a qué ritmo: cientos de correos seguidos en pocos segundos es justo el patrón que enciende sus filtros.
Si tu operación es más grande, podés usar Google Workspace (unos 2.000 al día) o el correo de tu propio dominio. La configuración es la misma: cambian el servidor, el puerto y el tope.
Qué pasa si no configurás el correo
No se envía nada, y no pasa nada malo. Las facturas quedan marcadas como «sin configurar», que no es un error ni se reintenta: simplemente todavía no cargaste tu cuenta. El panel te lo avisa y podés seguir trabajando con normalidad — el correo es una comodidad para tu abonado, no un requisito para facturar.
